¿Por qué la gilda es el mejor invento vasco de la Historia?

Como ya dije en el blog hace un tiempo, en febrero estuve en Valencia para hablar del mejor invento vasco de la Historia, la gilda. Me invitaron a pasar un rato muy, pero que muy grato, en uno de los eventos más interesantes del panorama estatal. Hablo, claro, del Ignite Valencia. Un evento de charlas ultrarrápidas donde los ponentes tienen que soltar su mandanga en cinco minutos con las diapositivas pasando automáticamente cada 15 segundos. ¡20 diapositivas to guapas!

He tardado, lo sé, pero aquí os dejo el vídeo de mi intervención levantina. ¿Hay algo mejor que las gildas? Si es que es un pintxo clásico, delicioso y sencillo. ¿Alguna vez habéis hecho gildas en casa? ¡Deberíais!

Concurso de txipirones de Algorta

Llevo bastante retraso con los posts. Tengo varios restaurantes pendientes en Palma de Mallorca y otros tantos aquí en Bizkaia, porque últimamente me ha dado por probar bastante. La semana pasada tuve la oportunidad de participar en uno de los elementos claves de las fiestas del barrio: el famoso concurso de txipirones de Algorta. Por si no lo sabéis, en Euskadi es típico organizar concursos gastronómicos en cuadrillas durante las fiestas patronales de los pueblos o ciudades. En el caso de mi barrio hay dos: txipirones y marmitako. Este segundo se enclava en las fiestas del Puerto Viejo que empiezan mañana y duran hasta el sábado, día del concurso del famoso guiso marinero.

IMG_20150802_132441 ¡Eh! Que hay más

Croissantería (Santander)

Últimamente voy bastante menos, pero Santander me gusta mucho y como tengo familia allí suelo pasarme un par de veces al año. Es una ciudad que me gusta y está relativamente cerca. En autobús, te plantas en una hora y media (con sus correspondientes paradas en Castro Urdiales y Laredo). En coche está aún más próximo. Como digo, voy con cierta regularidad (no en este 2014). Como medio de transporte más utilizado está el autobús y por ello conozco bastante bien la estación de buses de la capital de Cantabria. Y ahí está localizado el local que quiero reseñar en este post: la Croissantería de la estación de autobuses de Santander.

Estación-autobuses-santander

¡Eh! Que hay más

Pincho de champiñón en la Laurel

La Laurel de Logroño es la calle de pinchos más conocida y clásica de la capital riojana. En pleno casco antiguo de la ciudad, es el equivalente a los ‘alde zaharrak’ vascos, aunque infinitamente más baratos que Donosti o Bilbao (no he llegado a comer de pintxos en Vitoria-Gasteiz).

Destacan muchos bares de la mítica travesía logroñesa. Por ejemplo están las quejas, que dan nombre al local en el que se sirven o los ardientes pinchos calientes del Donostia, nombre que evoca a pintxo, de eso no hay duda. Junto a la tasca con nombre de capital vasca se encuentra el Bar Ángel, cuya especialidad es el pincho de champiñón. Como otros bares de esta calle, el Ángel es largo y estrecho, aunque es de los más anchos de todo y a diferencia del resto, la plancha está a la vista y el pincho lo hacen delante de ti.

Según he leído, en el Ángel no hay otra alternativa más que comer champiñón, por lo que siempre vas sobre seguro. El pincho en sí, tal y como se ve en el vídeo, es bastante sencillo. Se trata de tres champiñones, a cual más grande (o pequeño, depende de cómo lo mires) coronado con una gamba. Sencillo y delicioso. Según dicen el condimento que echan a la plancha para hacerlos es secreto, aunque tenía cierto regustillo a ‘champis al ajillo’.

Habrá que seguir degustando pinchos, pintxos y tapas por toda la geografía de España, que nunca está de más. Igual hasta inauguro una nueva sección en el blog llamada ‘Gastronomía en miniatura’ o algo así, todo es ponerse. Por mi parte nada más, si vais a la Calle del Laurel en Logroño, no os podéis perder este gran acompañante al vino de la tierra.