#AmbiciosasAmbar, Mamia y una muestra del Sukalki (Vitoria-Gasteiz)

El pasado martes (no ayer) fui hasta la capital de Euskadi invitado por los cerveceros independientes de Ámbar a la presentación de una de sus nuevas cervezas. En un principio recelé. Ámbar no es una cerveza que me guste de cañero. De hecho, si un bar tiene esta marca de caña, prefiero pedir botellín u otra cosa. No sé qué será, pero el sabor que tiene de barril me desagrada. Ahora, de botellín está realmente buena, me ha merecido la pena darle una oportunidad porque me ha gustado mucho. Así que ahí me planté, en Vitoria-Gasteiz para ver qué nos tenían preparados los zaragozanos.

¡Eh! Que hay más

Happy River (Bilbao)

No tengo por costumbre hablar de sitios que no me han gustado. La idea de escribir un blog sobre comida, cocina y gastronomía es sacar a la luz cosas positivas de todos estos temas. Aunque hay veces que la experiencia no es satisfactoria y es necesario un pequeño texto de desahogo. Eso es lo que os traigo hoy, ya os pongo en preaviso para que sepáis que vais a leer el texto de una persona que tuvo una experiencia poco satisfactoria en el local del que quiero hablar hoy: Happy River.

Fachada del Happy River (imagen de BilbaoFest, pincha para leer su post).

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Restaurante indio Punjabi (Bilbao)

De vez en cuando apetece comer algo distinto a lo habitual. La globalización ayuda a encontrar versiones localizadas de la gastronomía internacional. Recuerdo que en el cuarto capítulo de la primer temporada de ‘El Ministerio del Tiempo’ una pareja de maquis españoles huían de la España de los 40 y acababan escondidos en una pensión de la Madrid de 2015. Uno bajo a por comida y se sorprendió al encontrar “comida de la China”. Esa sorpresa que ya no logra generar expectación en el urbanista del siglo XXI es una de las consecuencias de la globalización.
Desde los 80, más o menos, tenemos los clásicos restaurantes chinos en casi todos los barrios. Con un menú más o menos similar, que se disfruta, llena mucho y es barato. Conocemos las bondades de la cocina italiana gracias a restaurantes que la emulan de una manera más o menos similar. La mexicana con sus tacos y burritos (aunque es muchísimo más que eso que vemos) o el sushi, como garante de la cocina japonesa, que parece omnipresente en nuestras ciudades. Incluso la fusión de cocinas. El restaurante japonés de al lado de mi casa (de gran calidad, ya lo dije) está dirigido por un italiano. Aunque solo hace japonesa, es un síntoma más de globalización y multiculturaridad. O los sempiternos locales de kebab que traen la comida pakistaní directamente de Alemania (donde se dice que se inventó el plato de comida rápida). Incluso, con el tiempo, han ido apareciendo restaurantes de otras nacionalidades o culturas: coreana, rusa, griega, árabe o, como el caso que nos ocupa, india.

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Pikata Urban Burger

Antes de terminar el mes traigo una nueva hamburguesa al Txoko. Este año vengo con ganas de subir una al mes como la categoría en la que está encajonada así lo revela. Llevo pocas, sí, pero poco a poco hay que ir probando todas y comentándolas aquí, que para eso es el blog. El mes pasado os hable del Satélite T, en Deusto. Hoy nos trasladamos hasta el Ensanche bilbaíno para probar el Pikata Urban Burger. ¡Hamburguesas urbanas! Quiera significar eso lo que fuera.

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Gastroexperiencia en San Mamés Jatetxea (#GureSukalkintza)

Ayer hablaba en el blog sobre el VIP Area de San Mamés. Como comentaba, fui allí a la gastroexperiencia anual que suelen hacer desde el grupo Gure Sukalkintza que, en estos momentos, tiene la concesión del restaurante de San Mamés (San Mamés Jatetxea). Un restaurante distinto con la particularidad de estar enclavado en uno de los corners del campo y tener vistas al terreno de juego. Un restaurante normal al que cualquiera puede acudir y disfrutar de la buena cocina que realizan en sus fogones. Eso sí, los menús son los llamados ejecutivos, así que tienen un precio algo más elevado que el menú del día típico que puedes encontrar, por ejemplo, en otro corner del campo, en La Campa de los Ingleses.

¡Eh! Que hay más