Vuelve #exploratorium

Joder, qué ganas

Es lo único que se me ocurre pensar al oír que vuelve Exploratorium a Bilbao. La primera vez que me crucé con esta experiencia fue en noviembre del año pasado y fue la bomba. Sin ánimo de hacer apología de nada, ni de acabar con mis huesos en la cárcel antes de volver a vivir una aventura como aquella, hay pocas formas de describir lo que supuso esa experiencia. Ya lo conté en un post especial en su momento. Viajé sin moverme de Santurtzi. Fuimos hasta un puerto para aprender a viajar sin necesidad de tomar barcos, aviones, coches compartidos, autobuses o bicicletas eléctricas.

Imagen promo de San Miguel, pero qué bonita mesa.

¡Eh! Que hay más

Restaurante Arima (Bilbao)

Sí, ya sé que llevo cierto retraso con los posts y el Txoko está un pelín abandonado, pero no pasa nada. Ya vuelvo con ganas de escribir y mostraros los sitios chachis en los que he estado estas últimas semanas o, incluso, antes. Porque esta entrada la tengo pendiente de escribir desde febrero. Hace dos meses que fui a comer al Restaurante Arima de Bilbao y me dejó tan encantado y extasiado que no he podido escribir sobre él hasta ahora. Así queme voy a desquitar en este texto sobre la maravilllosa experiencia gastronómica que viví un miércoles soleado y caluroso de febrero en un encantador restaurante de la villa.

Foto de Yendo por la Vida saca de la web del Restaurante Arima.

¡Eh! Que hay más

#AmbiciosasAmbar, Mamia y una muestra del Sukalki (Vitoria-Gasteiz)

El pasado martes (no ayer) fui hasta la capital de Euskadi invitado por los cerveceros independientes de Ámbar a la presentación de una de sus nuevas cervezas. En un principio recelé. Ámbar no es una cerveza que me guste de cañero. De hecho, si un bar tiene esta marca de caña, prefiero pedir botellín u otra cosa. No sé qué será, pero el sabor que tiene de barril me desagrada. Ahora, de botellín está realmente buena, me ha merecido la pena darle una oportunidad porque me ha gustado mucho. Así que ahí me planté, en Vitoria-Gasteiz para ver qué nos tenían preparados los zaragozanos.

¡Eh! Que hay más

Happy River (Bilbao)

No tengo por costumbre hablar de sitios que no me han gustado. La idea de escribir un blog sobre comida, cocina y gastronomía es sacar a la luz cosas positivas de todos estos temas. Aunque hay veces que la experiencia no es satisfactoria y es necesario un pequeño texto de desahogo. Eso es lo que os traigo hoy, ya os pongo en preaviso para que sepáis que vais a leer el texto de una persona que tuvo una experiencia poco satisfactoria en el local del que quiero hablar hoy: Happy River.

Fachada del Happy River (imagen de BilbaoFest, pincha para leer su post).

¡Eh! Que hay más

Restaurante indio Punjabi (Bilbao)

De vez en cuando apetece comer algo distinto a lo habitual. La globalización ayuda a encontrar versiones localizadas de la gastronomía internacional. Recuerdo que en el cuarto capítulo de la primer temporada de ‘El Ministerio del Tiempo’ una pareja de maquis españoles huían de la España de los 40 y acababan escondidos en una pensión de la Madrid de 2015. Uno bajo a por comida y se sorprendió al encontrar “comida de la China”. Esa sorpresa que ya no logra generar expectación en el urbanista del siglo XXI es una de las consecuencias de la globalización.
Desde los 80, más o menos, tenemos los clásicos restaurantes chinos en casi todos los barrios. Con un menú más o menos similar, que se disfruta, llena mucho y es barato. Conocemos las bondades de la cocina italiana gracias a restaurantes que la emulan de una manera más o menos similar. La mexicana con sus tacos y burritos (aunque es muchísimo más que eso que vemos) o el sushi, como garante de la cocina japonesa, que parece omnipresente en nuestras ciudades. Incluso la fusión de cocinas. El restaurante japonés de al lado de mi casa (de gran calidad, ya lo dije) está dirigido por un italiano. Aunque solo hace japonesa, es un síntoma más de globalización y multiculturaridad. O los sempiternos locales de kebab que traen la comida pakistaní directamente de Alemania (donde se dice que se inventó el plato de comida rápida). Incluso, con el tiempo, han ido apareciendo restaurantes de otras nacionalidades o culturas: coreana, rusa, griega, árabe o, como el caso que nos ocupa, india.

¡Eh! Que hay más