Gin tonic de amapolas de la mano de Seagram’s Gin en #ssg12off

Dentro de la San Sebastián Gastronomika, las chicas de Seagram’s Gin han montado un stand y dan a los asistentes algunos gintonics para degustar la ginebra y la tónica de su creación. Se trata de una marca con más de 115 años de antigüedad. Se dice que el gintonic se ha convertido en una burbuja (al menos yo lo creo) y est es una de esas demostraciones. Pero el gintonic de amapola (para hacerlo más seco) estaba muy rico.

Seis bares de pintxos por Bilbao

De las tres capitales vascas, Donostia-San Sebastián es la más conocida por su cultura del pintxo. Eso no impide que sea una tradición arraigada en todo Euskadi y se fomente en los bares. Prácticamente todos los bares vascos tienen una barra de pintxos para disfrute de los clientes. A diferencia de algunas ciudades y sus tapas, en Euskadi, el pintxo se paga aparte.

Es casi un sacrilegio venir al País Vasco e irte sin probar alguno de las miles de pequeñas delicias que puedes encontrar en todos los puntos de la geografía vasca y alrededores. Bilbao es una ciudad con fama de pintxo y pote y tiene sus bares dedicados a ello. Aquí os dejo las que, para mi, son siete buenas opciones para tomar unos pintxos en la capital bizkaitarra.

Taberna Askao Berri (Askao, 5)

Traineras del Askao. Fuente: http://askaoberri.blogspot.com.es/

Situada en el Casco Viejo, concretamente en la calle que da nombre al local: Askao, junto a la plaza de San Nicolás. Entre otros pintxos más tradicionales, en este bar podemos degustar una serie de txapelas y traineras. Se tratan de pequeños bocadillos recién hechos con  el nombre de las traineras más conocidas. Exquisiteces como la “San Pedro” con queso de cabra, anchoa y pimiento o la “Urdaibai” con bonito, cebolla y alegría son algunos ejemplos de la selección de pintxos calientes a degustar en la taberna Askao. Los precios oscilan entre el 1,50€ y 1,70€.

Además, tienen las txapelas. Son una ‘evolución’ de las traineras. En la carta las definen como “preparadas en 5 minutos con pan crujiente relleno de jugosos revueltos”. Los revueltos varían al gusto del consumidor: huevo, patata, morcilla y pimiento rojo o huevo, patata, pollo, cebolla y pimiento verde. Unas delicias para tomar a media mañana o, simplemente, comer.

¡Eh! Que hay más

Pincho de champiñón en la Laurel

La Laurel de Logroño es la calle de pinchos más conocida y clásica de la capital riojana. En pleno casco antiguo de la ciudad, es el equivalente a los ‘alde zaharrak’ vascos, aunque infinitamente más baratos que Donosti o Bilbao (no he llegado a comer de pintxos en Vitoria-Gasteiz).

Destacan muchos bares de la mítica travesía logroñesa. Por ejemplo están las quejas, que dan nombre al local en el que se sirven o los ardientes pinchos calientes del Donostia, nombre que evoca a pintxo, de eso no hay duda. Junto a la tasca con nombre de capital vasca se encuentra el Bar Ángel, cuya especialidad es el pincho de champiñón. Como otros bares de esta calle, el Ángel es largo y estrecho, aunque es de los más anchos de todo y a diferencia del resto, la plancha está a la vista y el pincho lo hacen delante de ti.

Según he leído, en el Ángel no hay otra alternativa más que comer champiñón, por lo que siempre vas sobre seguro. El pincho en sí, tal y como se ve en el vídeo, es bastante sencillo. Se trata de tres champiñones, a cual más grande (o pequeño, depende de cómo lo mires) coronado con una gamba. Sencillo y delicioso. Según dicen el condimento que echan a la plancha para hacerlos es secreto, aunque tenía cierto regustillo a ‘champis al ajillo’.

Habrá que seguir degustando pinchos, pintxos y tapas por toda la geografía de España, que nunca está de más. Igual hasta inauguro una nueva sección en el blog llamada ‘Gastronomía en miniatura’ o algo así, todo es ponerse. Por mi parte nada más, si vais a la Calle del Laurel en Logroño, no os podéis perder este gran acompañante al vino de la tierra.