I Concurso de croquetas del Casco Viejo de Bilbao

Siempre digo que el blog no me da para vivir, pero de vez en cuando me da para comer. También se puede considerar “vidorra” cuando me invitan (de buena fe) a degustaciones, inaguraciones y demás saraos, pero no vivo de ello. El hecho de tener el honor de poder participar como jurado en distintos concursos gastronómicos es una de las mejores cosas que me ha dado este humide txoko. No es la primera vez que me requieren para un menester de este estilo, pero siempre es una alegría (y un poco putada, por qué no decirlo) cuando me llaman para ello. En este caso ha sido la Asociación de Comerciantes del Casco Viejo de Bilbao la que ha tenido a bien elegirme para formar parte del jurado profesional del concurso. Profesional por la parte que toca a mis compañeros, por supuesto.

El premio a las mejores croquetas del Casco Viejo con bodegón de croquetas de fondo.

¡Eh! Que hay más

Melo’s Café Bar (Madrid)

Sabéis de sobra que a finales de noviembre estuve en Madrid para acudir a la gala de entrega de los premios Bitácoras. Allí, la vecina Laura López (@lauralofer) ganó el premio al mejor blog de Marketing y Social Media. Después del ágape de celebración en La Casa Encendida, nos dirigimos al gallego de Lavapiés. El año pasado acabamos en uno toda la tropa (Rafa Osuna, María Bernal, Carballo, Clara Ávila, Twittboy…) y pensaba que nos dirigíamos hacia allí cuando a mitad de una cuesta por Lavapiés nos paramos y entramos. Definitivamente, no era el gallego en el que había estado. ¡Mejor! Así conocía un sitio nuevo: el Melo’s.

melos-zapatilla-russell ¡Eh! Que hay más

Bodega Casa Pepa (Valencia)

De los primeros locales que me guardé en Yelp fue este: Casa Pepa. Es el restaurante de la tía de una buena amiga, María Bernal, que ya paso por el trago del cuestionario culinario. De hecho, en el mismo cuestionario mencionaba el restaurante. Así qué aprovechando mi visita a Valencia nos juntamos unos cuantos amigos a probar la comida casera de Pepa Talavera. Y salimos encantados.

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El local se encuentra cerca de la estación de metro de Ayora (Línea 3, dirección playas) y de la Avenida Blasco Ibáñez. Se trata de un restaurante muy pequeño y familiar. Apenas ocho mesas. Fuimos seis personas: Javi López (@JaviLopezG), María Bernal (@MariaBernalT), Pilar Martinez (@pilarmr), Carballo (@carballo) y Javi Olmo (@failurez). Cuando llevamos, teníamos tres reservadas para el grupo y el resto estaban llenas. La mejor carta de presentación posible. De hecho, al sentarnos y ver las cartas, la decisión era bastante, bastante difícil.

¡Eh! Que hay más