Cena de Nochevieja Silken Ciudad de Vitoria #disfrutaCDV

El hotel Silken Ciudad de Vitoria (@CiudadDeVitoria) está preparando la entrada del año. Para presentar el menú de Nochevieja que el hotel va a ofrecer a los clientes que lo deseen. El chef Raúl Cabrera (@Raulrcd1976) fue el artista detrás del menú. Este cocinero está al cargo de la cocina y de la Escuela Silken de Alimentos y Bebidas (ESAB), con asesoramiento de Martin Berasategui. Un grupo de gentes de la Red fuimos invitados a disfrutar de ese menú de cena, a pleno día y un par de semanas antes de final de año. La aventura comenzó en el hall del hotel donde nos hicieron subir a una habitación. Encima de la cama había una serie de sobres en los que había más pistas y nuestra posición en la mesa. Al bajar, en el piano encontramos un pendrive con información muy útil sobre el hotel y el menú.

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Tras esa investigación sobre el hotel, muy interesante, por cierto, fuimos al bar donde conocimos al resto de los participantes. Los podéis encontrar en la etiqueta de Twitter #DisfrutaCDV. Tras un zurito, pasamos directamente a lo que nos había reunido allí: el menú de Nochevieja.

¡Eh! Que hay más

Izartza

Ayer estuve en Vitoria-Gasteiz para acudir a la celebración del Datorrena 2014, un evento donde se trató de vislumbrar lo que nos va a traer el nuevo 2014. Ya que estaba por la capital de Euskadi, decidí ir a comer algo por la ciudad. Tras investigar un poco por la Red, di con varias buenas recomendaciones del Izartza, en una de las esquinas de la Plaza Nueva de la urbe alavesa. Me decidí por ahí. Entré en el local, que estaba vacío y me aventuré a probar el arroz cremoso con hongos, recomendado por @hombrelobo en Foursquare y el tataki de atún en aceite de naranja que también tenía buenas críticas. Además, aproveché para tomar uno de los pintxos de la XI Semana del Pintxo de Vitoria-Gasteiz, en este caso un tartar de mejillón y berberecho. En casa somos muy arroceros, por lo que a la mínima oportunidad de probar un buen arroz, no me lo pienso mucho.

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El local es pequeñito con una barra ‘doble’; una para servir los platos y otra más baja, a la altura de las sillas. para degustar los platos. A la hora a la que fui, cerca de las tres de la tarde, solo había una persona de servicio. Me atendió amablemente y se metió en la cocina para sacar los platos. También le pedí recomendación y, además de los platos que elegí, destacó el ravioli de calabaza con espárragos. Lo apunto para la próxima. Es curioso que hay un ventanuco en el que se ve la cocina y parte de lo que se hace. Aunque tardo un poco, se podía ver cómo trabajaba en la cocina, por lo que el plato estaba bien hecho.

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