Guerra de restaurantes #TopChef5

Otro miércoles más nos reunimos delante de la televisión para ver una nueva entrega de Top-Chef. Otra semana más empezó pasadas las diez y media y terminó más allá de la medianoche. Algún día nos adaptaremos a unos horarios más racionales, pero bueno. Una de las cosas que más me intrigaba del programa de ayer era cómo iban a hacer la prueba de fuego. Más que nada porque el número de participantes era par. La solución se dio nada más empezar. Nada de inmunes. Ayer todos eran susceptibles de ser expulsados en la prueba final. Y hubo sorpresas. Bastantes.

Imagen de Antena 3.

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Prueba grupal

Los chefs se tuvieron que enfrentar a una prueba por equipos. Divididos, como siempre, en equipo naranja y equipo gris, ambos tuvieron que hacer frente a un servicio de comida o cena en dos restaurantes de la capital del país. Un restaurante por cada equipo, uno más tradicional y otro vanguardista. El Lhardy, junto a la Puerta del Sol y el Ramsés, junto a la de Alcalá. El equipo naranja (Begoña, Antonio Arrabal, Javier y Elisabeth) tuvieron que atender un servicio de comidas en el Lhardi. El equipo gris (Antonio Canales, Jesús, Miguel y Bárbara) se fue hasta el Ramsés para la cena. Los capitanes de ambos equipos, Begoña y Antonio respectivamente, fueron elegidos por los jueces. A partir de ahí debían de asignar más puestos en la cocina. Por suerte para ellos, ambos líderes son jefes de cocina en sus restaurantes de origen. Para incrementar un poco más la dificultad, el equipo rival también acudió como comensales para valorar el servicio. Todo un reto.

Imagen de Antena 3.

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En el Lhardy, el equipo de Begoña se decidió por un menú de corte tradicional, como mandaba el lugar. Empezaron con una ensalada de bogavante y espárragos o pollo asado con foie. De segundo tenían steak tartar clásico o bacalao con potaje de garbanzos y de postre una mouse de yogurt con frutos rojos. En la cocina, Javier fue el segundo, Antonio el tercero y Elisabeth la jefa de sala. Un servicio sin mucha incidencia. Los jueces, que estaban en una mesa junto con la gerente y el jefe de cocina del restaurante, aprobaron la cocina, aunque les pareció demasiado moderna para el lugar en el que se encontraban. El equipo gris plasmó varios comentarios en los que destacaban que podían haber hecho algo más.

Al caer la noche le tocó el turno al equipo gris. El Ramsés es un restaurante conocido por su cocina vanguardista y es lo que iban a intentar reproduciren el servicio. Antonio Canales decidió que Jesús iba a ser su segundo, Miguel su tercero y Bárbara jefa de mesa. El menú constaba de dos primeros, dos segundos y dos postres. Desgraciadamente no recuerdo nítidamente los platos. La página oficial del programa no ha subido todavía las recetas, así que no lo puedo decir. Solo recuerdo que uno de los platos llevaba ajoblanco (y no estaba muy frío) y que Antonio intentó hacer una reducción de tarta de whisky, pero no tenían ese licor, así que Bárbara tuvo que improvisar y sacarse un postre de la manga. El servicio con Bárbara como jefa de sala fue bastante caótico. Los camareros no entendían su forma de escribir las comandas y se equivocó con algún plato. Un momento muy representativo fue cuando Bárbara pasó de los componentes del equipo gris. Ellos fliparon con eso, luego les atendió, pero si dio la sensación de caos.

Al final, los jueces valoraron el servicio y no tanto la comida, por lo que ganó el equipo naranja y abocó a los grises a la última oportunidad. Miguel, Antonio Canales, Bárbara y Jesús tuvieron que luchar entre ellos para seguir en el programa.

Última oportunidad

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El invitado para esta prueba fue Ricard Camarena, chef del Ramsés. Los concursantes tuvieron que realizar una cata a ciegas de un plato del cocinero y reproducirlo utilizando tan solo el olfato y el paladar. Una muestra que tenía como componentes principales el calamar y el pepino. Casi todos localizaron esos sabores y decidieron llevarlos a cabo. Tanto Antonio como Bárbara y Miguel se tiraron de cabeza al calamar y, en el caso de los valencianos, al pepino. Jesús se fió de su gusto y realizó una salsa con tomate y tallarines. La sorpresa saltó en el quinto programa. Jesús Almagro, uno de los favoritos a ganar, se fue del programa. La cara de los concursantes y Chicote fue todo un poema, Jesús a la calle. Bárbara se volvió a librar de la quema y seguirá otro programa más. La semana que viene más.

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