¡Qué Barbaridad! #topchef4

El programa de anoche pintaba bien, de verdad. Las promos daban a entender que iba a ser algo interesante con cierta tensión. Bueno, eso último siempre lo parece. Creo que se ha desinflado en la segunda prueba, la grupal. No soy muy fan de los niños en la televisión, pero bueno. Vayamos al resumen general. La protagonista del cuarto programa de Top-Chef fue Bárbara Amorós (@barbaritaTC). La propietaria del catering ‘Bárbara te cocina’ se hizo con la mayor cuota de pantalla del episodio y atrajo la gran mayoría de los comentarios de los concursantes.

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Prueba de fuego

Con la aparición estelar de Mario Sandoval (@ChefMSandoval)., los concursantes tuvieron que realizar una reinterpretación de la tortilla de patata. Una prueba que no me gustó demasiado. La tortilla es un plato delicioso tal y como está y añadir o reinventarla en una hora es bastante chapucero.Las ideas no fueron espectaculares, al menos al ojo. No hubo ninguna que me llamase la atención. No quiero alargarme mucho en esta parte porque me dejó bastante frío. Pensaba que iban a hacer tortillas de distintas maneras, pero no con esos cambios tan bruscos.

Prueba grupal

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La parte que centra más interés dentro del programa. Tuvieron que preparar el menú de una granja escuela. Además, para añadir dificultad, tuvieron que usar como ingredientes una pareja de ingredientes: coliflor-sesos y acelgas-hígado. Los niños fueron los que decidieron los ganadores de la prueba. Se trataba de una prueba grupal, cuyos integrantes fueron decididos al azar y cada grupo iba a elegir al capitán del equipo contrario. El equipo naranja (Elisabeth, Canales, Arrabal y Jesús) lo lideró Eli y tuvieron que trabajar con la coliflor y los sesos. El equipo gris (Bárbara, Begoña. Borja, Miguel y Javier) fue liderado por Bárbara con la pareja hígado-acelgas.

El equipo naranja decidió hacer unas croquetas de coliflor a las que añadieron pollo para enmascarar el sabor y unas minipizzas de sesos cocidos y fritos con apariencia de palomitas. De poste, se decantaron por una sopa de chocolate y frutas. El equipo gris se la jugó con unos espaguetis con acelgas, unos aros de calamar, una tortilla con el hígado disimulado y un cisne de galleta con algo de fruta como postre. El equipo naranja trabajó con aparente tranquilidad y, aunque se quedasen sin aceite para algunas croquetas, no tuvieron muchos problemas. La decisión del equipo naranja de imponer a Bárbara como líder se vio como acertada, porque todos estaban de los nervios. Con muchos reproches posteriores, los integrantes del conjunto gris anduvieron descoordinados y sin una cabeza visible. Bárbara se quejó posteriormente de la falta de sintonía de su equipo e indicó que se sentía desplazada e ignorada.

Finalmente, el equipo naranja se hizo con la prueba y los grises, a pesar de la puesta en escena para atraer a los chavales, tuvieron que enfrentarse a la última oportunidad. Todos, excepto Javier que tenía la inmunidad, adquirida en la prueba de fuego.

Última oportunidad

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Foto del Twitter de David de Jorge.

David de Jorge (@robinfood) se presentó, otra vez, en el programa para dirigir la última prueba de la noche. En esta ocasión se decidió por sus conocidas guarrindongadas. Como el propio De Jorge define, las guarrindingadas son esos placeres que pocos reconocen. Presentó algunas de ellas como el bocadillo de antxoas con leche condensada o el chorizo con nocilla entre dos galletas Chiquilín. La prueba consistía en reinventar una guarrindongada y que sea digna de servirse en un restaurante. Tanto Miguel como Begoña pasaron por encima de Borja y Bárbara y se quedaron en el programa. La expulsión se centró en el donostiarra y la valenciana. El plato elaborado por Borja fue una guarrada en si misma y los jueces no pudieron pasar por encima de eso. Bárbara se salvó porque Letamendia la cagó y se fue a la calle.

De todo el programa de ayer, algo pesado, me quedo con una frase de David de Jorge: «Hay que descojonarse más, joder». El televisivo cocinero fue a repartir alegría y felicidad al programa. Y a demostrar que las guarrindongadas se pueden convertir en platos de vanguardia. A ver qué tal es la próxima semana con La guerra de restaurantes.

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